El poder no es una institución, ni una estructura, ni una cierta potencia con la que algunos están dotados: es el nombre que se le da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada.
Historia de la Sexualidad I: La voluntad del saber. M. Foucault
El poder no es una propiedad o elemento que se retenga, se ejerce; su naturaleza es movimiento permanente. Si quisiéramos equipararlo con un estado de la materia, sería líquido por su permeabilidad en cualquier superficie o espectro político. Para bien o para mal, el poder no transita necesariamente en los caminos de la moral, sino de la ética y la responsabilidad; es decir, depende más el ejercicio del poder de la persona que encabeza, porque ésta transmite directamente su ética y responsabilidad a las instituciones del municipio, que son receptoras de la toma de decisiones… de poder.
Una de las grandes preocupaciones de la humanidad en su construcción social, es generar mecanismos que permitan contener, regular o dosificar el poder –en instituciones, encargos, leyes, etc.- previniendo excesos de poder o, ¡los aún más peligrosos vacíos de poder! Que vienen a ser consecuencia de la ingobernabilidad.
Ciertamente, la concentración de poder conduce al absolutismo, pero la ausencia de poder conlleva a la disminución del estado, y en los peores casos ¡como en Irapuato! sustituidos por poderes fácticos incluso dentro de la propia administración pública.
Desde la ciencia política analizamos estos vacíos de poder en cinco ingredientes: la ausencia de autoridad legítima o funcional, el descontrol territorial o institucional, la aparición de actores no estatales o gubernamentales con más poder que el estado, crisis de legitimidad o legalidad, e inestabilidad social y política. Ejemplo: “En vastas áreas del territorio, el Estado está escasamente presente o completamente ausente, lo cual se traduce en la ausencia de instituciones estatales capaces de garantizar derechos y ejercer autoridad legítima” (O´Donell, 1993, p.41) Teniendo ejemplos históricos como Somalia en los años 90 tras el colapso del gobierno central, Libia después de la caída de Gadafi o Afganistán en varias fases de su historia; y a propósito pongo ejemplos de oriente medio que a la luz son territorios violentos que se derramó sangre inocente y el gobierno ¡ni gobierna ni existe! Y lo más triste, es que Irapuato presenta una tasa de homicidios considerablemente ¡más alta que la de Irak! Según el consejo ciudadano para la seguridad pública y la justicia penal.
Irapuato, que es una ciudad espejo del panorama estatal -donde están de moda “los chulos”-, nos muestra una realidad inminente desde hace años: ingobernabilidad.
Un gobierno de mercadotecnia, que delegó sus funciones a poderes fácticos. En nuestro doliente Irapuato lo vemos y además lo sentimos: existe una ausencia de mando legítimo en la administración pública municipal, la señora alcaldesa, diría -ya sabes quién- “gobierna”, pero no manda.
Irapuato, está divido en pequeños virreyes que azotan a la ciudadanía desde sus pequeños reinos (fácticos) de papel. Un virrey raspamonedas de la Villa de León, que vive en el séptimo piso de un hotel con lujos a costa del erario irapuatense, otro virrey de la Villa de San Miguel que vigila las cámaras de Irapuato para acosar mujeres y extorsionar a ciudadanos en kilométricos retenes comandados por gorilitas con metralleta. Pero…la presidenta, pues “preside”.
Esta ingobernabilidad se explica por la ausencia de oficio político, por la inexorable exitación panista que tienen por hacer negocios privados al amparo del poder público y administrar el dinero del pueblo irapuatense como si fuera suyo -pobrecitos- ¡piensan que deben obtener utilidad del dinero público! Y esto ha cercado a nuestra ciudad a tener personitas jugando al monopoly con Irapuato. Nuestra ciudad ya no es provincia de nadie, de nada ni de apellidos, es de los irapuatenses.
Hay esperanza. Se añoran tiempos buenos en Irapuato, se siente una marea guinda que recorre las calles de nuestra ciudad; falta poco, ya se van.
* Ricardo Gómez Escalante / Secretario de Organización del Comité Ejecutivo Estatal de Morena Guanajuato


Mtro. Manuel Delgado
Es abogado y periodista con 39 años de trayectoria en medios de comunicación tradicionales y alternativos. Actualmente es presidente del colectivo Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato A.C.








