Cadena 8 Noticias / Opinión
UN DÍA DESPUÉS

Como lo hemos ido pronosticando, el tema de la ruptura entre Alejandra Gutiérrez con el PAN y con Libia Denisse García tiene aún muchos capítulos por verse.
Si en el capítulo de la semana pasada Ale renunciaba al PAN, en el de esta semana se confirman los pronósticos de su fichaje con Movimiento Ciudadano.
Esta noticia amerita un análisis, pues si bien mucha tinta se ha gastado, aún hay temas que abordar. La salida de Alejandra Gutiérrez por sí misma es un revés para el Partido Acción Nacional, pues en realidad lo normal y lo deseable es que nadie salga de las filas del partido; si eso pasó, es que algo falló.
Esta salida puede ser el banderazo de salida para una desbandada mayor de panistas a nivel estatal, pues se sabe de inconformidades no atendidas en diversos municipios y, a lo mejor, Ale fue la “valiente” que se atrevió a dar el primer paso.
Se ha ido construyendo la narrativa de que Alejandra Gutiérrez se va sola, pero en realidad ni se lleva todo ni deja todo.
En cinco años ha ido construyendo una estructura social nada despreciable que tal vez no le alcance en este momento para ganar León, pero sí para hacer perder al PAN en la ciudad zapatera, lo que sería la antesala para una derrota en 2030 a nivel estatal.
Al interior del ayuntamiento las cosas se han ido tensando, situación que ni le conviene a Ale ni le conviene al PAN, pues se van a enfrascar en una guerra de lodo que los llevaría a perder a ambos.
La llegada de Alejandra a MC favorece mucho a este partido, pues de entrada no tenía a un liderazgo como ella en sus filas. Sin duda, es un excelente fichaje para MC, pues además han gestionado muy bien los posibles conflictos internos, de modo que todo lo que venga es ganancia.
DE POLICÍAS Y LADRONES

La semana pasada dábamos cuenta de las agresiones sufridas por un compañero periodista a manos de ministeriales y de la crisis de credibilidad en la que está metida la Fiscalía.
Esta semana nos encontramos con la nota de que ocho policías de Pénjamo fueron detenidos por vínculos con el crimen organizado. Días después, fue detenido un excomandante de Pénjamo también por vínculos con la delincuencia.
El último caso grave es el relacionado con la posible complicidad de policías estatales con asaltantes de carretera, quienes fueron captados operando en la zona de la entrada a León.
Estos son solo los casos que salen a la luz pública y obliga a pensar si esta crisis de violencia que vive nuestro estado no puede ser provocada, entre otras causas, por problemas del desempeño de nuestras corporaciones policiacas.
Este es un tema que debiera abordar y atender la gobernadora, pues lo que deja ver es que hay ya un grado preocupante de anarquía en nuestras fuerzas de seguridad.
Si bien en el caso de Pénjamo no es de su competencia directa, sí lo es el verificar la efectividad de los exámenes de control y confianza. Tal parece que hoy en Guanajuato los ciudadanos nos debemos cuidar de quienes nos debieran garantizar seguridad y tranquilidad.
ARDE GUANAJUATO

Hoy a la gobernadora se le han ido juntando las crisis y no se ve por dónde ella o su equipo las estén atajando.
Ya dábamos cuenta líneas arriba de la crisis que vive León por un problema político mal gestionado y del grave problema con las fuerzas de seguridad.
Además, en la ciudad de Guanajuato se vive un momento donde pareciera que la prioridad del gobierno no son los ciudadanos, sino más bien crear redes de intereses para operar negocios. P
Por último, lo que pasa en Irapuato, que está sumido desde hace muchos meses en una dinámica de extrema violencia.
Hoy no vemos a la gobernadora «rifándose el físico» en estos temas; pareciera que la apuesta es buscar que con el solo paso del tiempo se solucionen los problemas.
Pero no, muy seguramente no se van a solucionar; más bien irán creciendo y puede ser que este tsunami de problemas no atendidos nos rebase hasta que ya no podamos hacer nada.
LA NEGOCIACIONES DEL PAGO DE RENTAS

La reciente aprobación del Reglamento de Parquímetros en el Ayuntamiento de Irapuato ha dejado un sabor amargo que va más allá de los 11 pesos por hora impuestos al ciudadano. Con una votación de 10 a favor y 5 en contra, la administración logró sacar adelante una normativa que permite concesionar el espacio público, pero lo hizo bajo la sombra de una negociación que apunta directamente a la regidora de Movimiento Ciudadano, Regina Irastorza Tomé.
En los pasillos del palacio municipal, el voto a favor de la regidora naranja no se lee como una coincidencia ideológica con el PAN y el PRI, sino como un intercambio de favores de naturaleza privada. Se señala con insistencia que Irastorza Tomé habría negociado su respaldo para destrabar pagos atrasados de rentas que el municipio mantiene con su madre, propietaria del edificio que alberga a la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Con una renta mensual de 70 mil pesos, este presunto acuerdo para agilizar deudas familiares pone en entredicho la ética de su bancada y sugiere que el interés público fue canjeado por beneficios inmobiliarios particulares.
Mientras el bloque oficialista defiende la medida como una modernización necesaria para el dinamismo del Centro Histórico, y la oposición de Morena la tacha de puramente recaudatoria y privatizadora, el caso de Regina Irastorza se convierte en el epicentro del escándalo. La ciudadanía observa cómo, tras el discurso de ordenamiento urbano, se esconden viejas prácticas de la política tradicional donde las decisiones del cabildo parecen estar alineadas con las facturas pendientes de quienes ostentan el poder.
Al final, la implementación de este sistema de cobro revela una profunda división en Irapuato. El costo político de priorizar los intereses de la familia Irastorza sobre el bolsillo de los irapuatenses apenas comienza a calcularse, dejando una marca de opacidad que difícilmente se borrará antes del proceso electoral de 2027. La modernización ha llegado, pero arrastra consigo el viejo aroma de las transacciones privadas en lo público.








