La administración pública, desde los ejidos; democracia campesina

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Cadena 8 Noticias / Opinión

El fortalecimiento de los ejidos como socios de los gobiernos locales es indispensable para evitar la dispersión de recursos y potenciar proyectos de impacto. (Yúnez-Naude, 2019)

Uno de los espacios más olvidados por los gobiernos municipales es el campo. Ante este lamentable hecho el New Age de la política pública y en aras de aliviar la incompetencia con sobrenombres rimbombantes le llaman “Desarrollo Rural”, desterrando la palabra “campo/campesinos” de la política pública. Inventado figuras de renombre que estorban en la comunicación directa que debe existir entre el campo y el gobierno local. Por ejemplo: la administración pública se organiza en buena medida a través de los delegados municipales, figuras útiles como meros instrumentos políticos, pero que pocas veces o nunca expresan la voz genuina de los productores, de los hombres y mujeres que sostienen con su trabajo la tierra.
Las delegadas y delegados municipales no tienen un origen constitucional en la ley orgánica municipal como figura obligatoria, sino que son una práctica administrativa que los ayuntamientos comenzaron a usar a mediados del siglo XX para tener representación en comunidades alejadas; nunca fueron electos de manera formal. Fue hasta la década de los 80 que comenzaron a formalizarse en bandos de policía y buen gobierno y en reglamentos municipales, dándoles un carácter más oficial. Así, hasta los años 90 cuando se reformó a fondo el artículo 115 de la constitución que fortaleció la autonomía municipal.
Muchos ayuntamientos agregaron en sus leyes orgánicas las figuras de los delegados municipales como representantes auxiliares de la administración, y así hasta la fecha: es decir, tenemos delegados con ciertas atribuciones legales y administrativas, que conllevan hasta en una supuesta fe pública, pero sin estar incluidos en las responsabilidades administrativas, siendo quienes más cometen agravio contra los integrantes de la comunidad.
Dicho esto, debe la administración municipal regresar a coordinarse con los comisariados ejidales. Los ejidos, son instituciones históricas, con una estructura legal reconocida, con asambleas, comisariados, vigilancia y mecanismos colectivos de decisión. Son, en términos reales, la forma más democrática que existe en el campo mexicano para administrar recursos, organizar proyectos productivos y decidir el rumbo del territorio. Como refiere Warman “El ejido no es un vestigio del pasado, sino una institución flexible que, bien organizada, puede ser la base de proyectos productivos comunitarios sostenibles”, y Torres – Mazuera: “Los ejidos funcionan como espacios de decisión democrática que superan las limitaciones de la representación política tradicional en comunidades rurales”.
Si queremos que el campo irapuatense deje de ser visto como un “problema” y pase a convertirse en una palanca de desarrollo sostenible, necesitamos un cambio de enfoque desde la administración pública:
El municipio debe coordinarse directamente con los ejidos, fortaleciendo su capacidad de gestión y articulación con programas estatales y federales.
El municipio debe ser solo facilitador en la proyección de la vida comunal en los ejidos, no interventor. Puede y debe ayudar en proyectos de infraestructura, agua, tecnificación agrícola o caminos rurales.
El municipio debe generar el desarrollo rural en la acción colectiva ejidal y no en el renombre de una dependencia con gente que ni es del campo, ni conoce el campo.
El municipio debe renunciar al intercambio clientelar que realizan los delegados de manera cortoplacista, en movilizar a eventos oficiales de gobierno o actos proselitistas. Para convertirse en una política pública de largo plazo, basada en instituciones comunitarias con legitimidad histórica.
Estas reflexiones no son solo desde la profesión sino de la experiencia en territorio, porque ante las carencias más visibles del campo, siempre se observa al campesino como ciudadano lleno de todas las necesidades y receptáculo político de todos los abusos y mentiras políticamente viables por parte de los delegados municipales, y solucionar el cuestionamiento principal: ¿quién representa a las comunidades campesinas, y a los campesinos en verdad?

* Ricardo Gómez Escalante / Secretario de Organización del Comité Ejecutivo Estatal de Morena y Analista Político

Mtro. Manuel Delgado / Director de Cadena 8 Noticias

Es abogado y periodista con 39 años de trayectoria en medios de comunicación tradicionales y alternativos. Actualmente es presidente del colectivo Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato A.C.