LA TRAMPA DE ENERO / Para vivir mejor / Mtro. Gabriel Espinoza Muñoz *

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Cadena 8 Noticias / Opinión

¿Te acuerdas de ese propósito de año nuevo que abandonaste en febrero?, bueno, no fue tanto tu culpa, hay toda una ciencia detrás de las razones por las que nos cuesta tanto trabajo cumplirlos.
¿Parece más una columna para inicio de enero que para el final?, Vamos a ver … algunos datos te van a sorprender y tal vez te haga sentido porque hoy esta columna.
Cada inicio de un nuevo ciclo, el corazón del padre y la madre de familia se llenan de una esperanza renovada. Nos asomamos al balcón del nuevo año y, como aquel antiguo dios romano Jano que da nombre al mes de enero, January, miramos hacia atrás para aprender de los errores y hacia adelante para proyectar una mejor versión de nuestro hogar.
Sin embargo, para muchos, esa llama se extingue antes de que termine el invierno. Las estadísticas son frías pero reveladoras: según datos de plataformas de seguimiento de hábitos, acabamos de pasar una fecha digna de análisis, el 19 de enero es conocido como el «Día de los que abandonan» pues estadísticamente es el día que más personas abandonan sus PROPÓSITOS DEPORTIVOS DE FIN DE AÑO, esto registrado y documentado por las aplicaciones de seguimiento a metas de activación física, donde analizaron más de 8 millones de registros. Para febrero, el 43% de las personas ya han tirado la toalla.
Pero, ¿por qué nos cuesta tanto? ¿Por qué ese propósito de bajar de peso, hacer ejercicio o aprender un nuevo idioma se queda en el tintero?
Veamos algunos números que nos van a sorprender:
La Industria del desarrollo personal mueve muchísimos recursos, miles de millones de pesos, los reyes son los gimnasios el 12 % de las membresías de los gimnasios se venden en enero. Ellos saben que de la gente que se anota al gimnasio en enero el 80% no va a seguir yendo en marzo, es más, lo tienen calculado en su modelo de negocio
Las Apps de Desarrollo personal son otras que también explotan los propósitos de fin de año, las de aprender idiomas, tipo duolingo por ejemplo, tienen un aumento de un 120 % durante la primera semana de enero.
Los cursos online para lograr tus metas o cómo desarrollar hábitos, tienen en enero cerca de un 200 % de aumento en registros. O sea que hay mucha gente pagando para aprender a cumplir sus metas.
La lucha por mejorar no es nueva. Hace 4,000 años, los babilonios ya hacían promesas a sus dioses al inicio del año. Lo curioso es que sus objetivos eran muy concretos: pagar deudas y devolver objetos prestados, eran realistas.
Siglos después, en la Edad Media, los caballeros realizaban el «voto del pavo real», renovando su compromiso con la caballería.
Hoy, nosotros caemos en la misma «trampa de enero». Venimos del caos de las fiestas, de comer de más y dormir mal, y de golpe pretendemos que el lunes 1 de enero seremos atletas olímpicos, expertos en meditación y padres con la paciencia de un santo. El cambio abrupto es el enemigo de la constancia.
Según estudios de seguimiento a hábitos sociales, los propósitos de año nuevo más comunes son:
• Hacer ejercicio.
• Bajar de peso
• Comer más sano
• Ahorrar
• Aprender otro idioma
Pero ¿Por qué no cumplimos?
La psicología moderna coincide con la sabiduría espiritual en varios puntos clave sobre el fracaso de nuestras metas:
1. Objetivos difusos: Decir «seré mejor padre» es hermoso, pero inútil para el cerebro. La Universidad de Stanford descubrió que los propósitos específicos tienen un 78% más de probabilidades de éxito. No es «ser mejor padre», es «leerle un cuento a mi hijo todas las noches a las 8:00 PM». El propósito debe ser claro, medible y alcanzable.
2. El enfoque negativo: Nuestro cerebro (y nuestra alma) responde mejor a la construcción que a la prohibición. Es lo que se llama «objetivos de aproximación». En lugar de decir «no voy a gritar tanto», funciona mejor decir «voy a hablar en un tono suave, incluso cuando esté molesto». Conviene tener pequeñas guías de bolsillo para recordarlo mientras se hace habito. Eso le hemos hecho con los niños de secundaria con quienes trabajamos habilidades blandas y de las que les platicamos hace algunos meses, les aseguro que hay buenos resultados
3. La batería de la motivación: La motivación es como la batería de un celular; amanece al 100% pero se agota con el estrés del día. Si confiamos solo en el «sentirnos motivados», fallaremos. Necesitamos virtud, que es, por definición, un hábito operativo bueno.
El Pequeño Secreto del 1%: La Historia de un padre y su jardín
Para ilustrar cómo se construye una virtud, quiero contarles una breve historia.
Había un hombre que quería transformar un terreno baldío detrás de su casa en un jardín para sus hijos. El primer día de enero, salió con una pala y trabajó diez horas seguidas. Terminó exhausto, con ampollas en las manos y dolor de espalda. Al ver que el terreno seguía pareciendo un basurero, se desanimó y no volvió a salir en todo el mes.
Su vecino, un anciano sabio, le dijo: «Hijo, no trates de conquistar la tierra en un día. La tierra se conquista con el paso del caminante».
El hombre cambió de táctica. Se propuso quitar solo tres piedras y una maleza cada tarde al llegar del trabajo. Solo le tomaba cinco minutos. Hubo días en que no tenía ganas, pero pensaba: «Son solo tres piedras». Al cabo de seis meses, el terreno estaba limpio. Al año, las flores brotaban. Sus hijos no recordaban el gran esfuerzo del primer día, pero disfrutaban cada tarde de la belleza que la constancia de su padre había creado.
Las virtudes en la familia no es un «sprint», es un maratón de pasos pequeños. Es la regla del 1%: no intentes ser un santo de altar mañana; intenta ser un 1% más generoso hoy que ayer y tener claro el cómo lo vas a medir.
Guía Práctica para Padres: ¿Cómo aterrizar los propósitos?
Si quieres que este año sea diferente para tu familia, te sugiero estos tres «trucos» que unen la ciencia con la vida práctica:
• Escribe a mano: La ciencia dice que escribir tus metas a mano aumenta un 42% la probabilidad de cumplirlas. El cerebro procesa el papel y el lápiz como un compromiso serio, no como un pensamiento volátil. Pon tus propósitos en la puerta del refrigerador o en tu agenda.
• La técnica del «Si… entonces»: Crea algoritmos de conducta. «Si mi hijo hace un berrinche, entonces respiraré profundo tres veces antes de hablar». Esto elimina la necesidad de tomar decisiones bajo estrés; la decisión ya está tomada de antemano.
• Busca fechas «cualquiera»: No esperes al próximo enero si fallas. Los estudios muestran que los cambios iniciados en días comunes (un martes de agosto, por ejemplo) suelen durar más porque no tienen la presión social del «Año Nuevo». Cada mañana puede ser 1 de enero.
Estamos en la última semana de enero, tal vez algún propósito de año nuevo no lo has iniciado, algunos otros ya los abandonaste o algunos más van avanzando favorablemente. Si eres de estos últimos felicidades, si eres de los primeros (que aún no inician) o de los segundos (de los que ya abandonaron) felicidades también, están en un día especial, hoy puede retomar o reiniciar, hoy parece un día cualquiera, pero lo puedes convertir en el primer día de una nueva vida, una vida de conversión en todos los sentidos.
Por cierto, fui a ver la película Bendito Corazón con Mima, ve a verla y la siguiente semana la comentamos, pude platicártela hoy, pero podía echarte a perder la oportunidad de ir al cine. Nos vemos en la próxima entrega.

Mtro. Gabriel Espinoza Muñoz / Abogado, Educador y Analista político

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Perfil en el medio de comunicación Cadena & Noticias

Mtro. Manuel Delgado / Director

Es abogado con maestría en Derecho Procesal Penal en el Sistema Acusatoria Adversarial, diplomado en Derechos Humanos por la SCJN y postulante. Es actualmente presidente del colectivo Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato A.C.