Cadena 8 Noticias / Opinión
La crisis hídrica que acecha a León, y de manera más amplia a Guanajuato, exige soluciones urgentes, pero sobre todo, responsables y sostenibles. La narrativa que había impulsado el exgobernador Diego Sinhué Rodríguez Vallejo en torno al abasto de agua levanta serias dudas y apunta, más que a una estrategia integral, a un peligroso juego de «quítale al de junto» disfrazado de proyecto interestatal.
En un principio, la esperanza hídrica de León se ancló en la promesa federal de «El Zapotillo», proyecto que el mismo Andrés Manuel López Obrador, en un momento, ratificó para la zona. La interrupción posterior de esta presa —que buscaba abastecer a León y los Altos de Jalisco— dejó a la ciudad en un limbo. Es aquí donde la administración estatal pivotea, no hacia una solución endógena, sino hacia un recurso ya comprometido: la Presa Solís.
El plan de extraer el remanente de Solís, un cuerpo de agua cuya función principal es garantizar los ciclos de riego agrícola y alimentar el caudal que, a su vez, surte al vital Lago de Chapala, es una maniobra con olor a oportunismo político más que a planeación hidráulica.
La Falacia de la «Tecnificación» y el Acueducto
Para justificar la extracción masiva, se introduce la «tecnificación» del riego como la varita mágica que generará el excedente necesario. Si bien la modernización de los sistemas de riego (sustitución de surcos por aspersión o goteo) es una medida necesaria en Guanajuato, presentarla como la fuente inmediata y suficiente de agua para un acueducto de larga distancia es, en el mejor de los casos, ingenuo, y en el peor, una mentira elaborada.
El verdadero objetivo es claro: abastecer a León. El listado extendido de municipios beneficiados (Celaya, Salamanca, Irapuato, Villagrán, etc.) parece ser un intento burdo de diluir la intención y obtener el apoyo federal necesario, a pesar de la inviabilidad y los costos que implica bombear agua a contracorriente hacia el norte.
La oposición del Gobierno de Jalisco no es caprichosa. Se trata de defender un ciclo hidrológico establecido: el agua sobrante de Solís es vital para el nivel de Chapala, del cual depende, en gran medida, el abasto de la Zona Metropolitana de Guadalajara. León está buscando usurpar la reserva del Bajío y amenazar el equilibrio de una cuenca mayor.
¿Por qué No lo Local?
La gran pregunta es: ¿Por qué la administración de Diego Sinhué desestimó la solución más lógica y soberana? La propia geografía de León ofrece una respuesta: una cadena montañosa cercana con capacidad de recarga acuífera. La perforación estratégica de una batería de pozos en territorio leonés no solo sería más eficiente en costos y distancia, sino que garantizaría una gestión propia del recurso, sin depender de controversias interestatales ni del compromiso de aguas que ya tienen un destino predeterminado.
Enfoque de la Solución: Se ha optado por un costoso acueducto que depende de la voluntad federal y la «tecnificación» incierta, en lugar de una batería de pozos que explote la capacidad de recarga local.
El único éxito que parece buscar el exgobernador en este proyecto es el financiamiento federal, con el objetivo de que el costo de la obra sea asumido por la nación, abriendo la puerta a contratos y ganancias para el círculo cercano.
El respaldo de figuras como Claudia Sheinbaum a esta idea, sin una evaluación profunda de su impacto social y ambiental, es preocupante. Mientras tanto, los productores agrícolas, los verdaderos afectados por el despojo de su recurso primario, ya han alzado la voz. El destino de este proyecto no es solo una tubería; es el presagio de un conflicto social masivo en el Bajío, donde el agua, más que un derecho, se ha convertido en un instrumento de política y de lucro.
La lección es clara: León debe mirar hacia adentro para resolver su crisis, no desviar un recurso vital de sus vecinos y de sus propios agricultores.

* Carlo Pérez Nieto / Director General del Senanaro Día 7


Mtro. Manuel Delgado / Director de Cadenas 8 Noticias
Es abogado y periodista con 39 años de experiencia, en medios de comunicación tradicionales y alternativos. Es actualmente, presidente del colectivo, Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato A.A.








