Atención en Lo de Juárez

 

 

Vía Periódico Correo 

Lo que sucede en la comunidad de Lo de Juárez en Irapuato, es ya un fenómeno social que debe preocupar y ocupar al gobierno estatal y municipal. Pero no con toletes y criminalización, sino con la mayor empatía al tratarse de una localidad que pareciera estar en un proceso de divorcio con la autoridad.

La falta de atingencia ante el desalojo que más de 400 familias sufrieron, debido a la falta de claridad en las propiedades privadas, motivó la conformación de la Asociación Civil «Dignidad Comunitaria Coronilla Nazahua», con el firme objetivo de lucha por el derecho a la vivienda.

Es entonces cuando la comunidad comenzó a seguir una lógica de protesta, que los ha unido para activarse frente al gobierno municipal de Lorena Alfaro y el estatal de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, incluso en campos en los que no había un déficit. La acción colectiva es el rechazo al Estado.

Por supuesto, la movilización social es una actividad permanente desde hace casi 20 días, pero también lo son las acciones como la impartición de clases a los niños que se quedaron sin su casa en el denunciado desalojo. Algunos de ellos ya no siguieron estudiando y otros están rezagados.

Pero fuera de esta asociación, otro síntoma de la característica reaccionaria de los vecinos de Lo de Juárez fue la expulsión, literal, del sacerdote que llegó para hacerse cargo del Templo del Sagrado Corazón.

A empujones y por la fuerza lo sacaron tras acusarle comentarios que rayaron en el acoso sexual a una de las integrantes del Comité Cultural y Social de Lo de Juárez, durante una junta de aclaración de los gastos a la que habría acudido con aliento alcohólico.

Así las cosas, que esta Semana Santa sirva para que municipio y estado, mediten una intervención política para resolver las demandas en Lo de Juárez, donde la comunidad ha hablado y fuerte.